deja que sea tu presencia
la que relate tu amargura,
tu pena y, si quiere, tu penumbra.
Calla, deja que la soledad relate
tu poca calma y gran silencio apresante,
tus horas vacías de prosaicas rimas
que hieren al calmado soñador que mimas.
Calla noche, ¡ya calla!
¿No ves que ya no dices nada?
¿No ves que ya me has dejado vacío?
No, no creo, has quedado ciega en mi olvido.
No, ya no eres noche,
eres el cascajo de mi amor,
eres recuerdo y olvido,
eres el flagelante aroma de un suspiro.
Ya no me atormentes noche,
ya no me devores desde adentro,
ya sé que no soy tuyo,
ya sé que desgastado me he vuelto.
Mírame noche, mira mi decadencia
no rehuyas al hecho,
de que te asquea mi presencia,
de que ya no soy digno de tu audiencia.
Trágame noche, hazme tuyo en ausencia,
concédeme desaparecer en tu grandeza,
que al cabo tú eres quien me ha hecho
este ser maravilloso en decadencia.
Emmanuel "Tecolote" Gómez Montero.